Aún recuerdo la última visita del presidente del consejo de ministros, el premier Javier Velasquez Quesquen, quien el pasado 20 de agosto participó de una ceremonia en la que se inauguro 12.5 Km de carretera que une los distritos Salas-Motupe-Jayanca; ceremonia a la que, por pertencer a un equipo de prensa, tuve que asistir.
Mientras me dirigía a Salas, en un couster preparado en la ocasión para transportar a la prensa, me podía imaginar como se desatarían las actividades en la ceremonia. Centenares de personas estarían cargadas de pancartas y urras esperando a su premier, música popular sonaría en los altoparlantes para no aburrir a las multitudes durante su espera, maestros de ceremonias enalteciendo el nombre de sus invitados de honor… y colegiales, muchos colegiales, ellos unca estarían ausentes en este tipo de ceremonias en las que se recibe a políticos.
Al llegar, la imagen del lugar era tal y como ya la había imaginado durante mi viaje, se vivía una euforia tal y como si tratara de un concierto de cumbia, hasta decenas de vendores ambulantes se desplazaban en la inmediaciones haciendo su agosto entre los espectadores. Como todo ya había sido previsto, me dispuse a realizar las tomas necesarias para cubrir la nota, despues de todo chamba es chamba; y como el invitado principal aun no llegaba tendría tiempo de distraerme con la cámara.
El problema, por así decirlo, se dió en un momento en que tuve que ir al baño, lo más cercano que divisé fueron unas letrinas ubicadas en un colegio a lado de la plaza donde se concentraba el gentío. Por tratarse de unas letrinas definitivamente no esperaba un baño con todas la comodidades, ni que decirlo, pero cuando entré me llevé una sorpresa muy desagradable, mucho mayor a la que pensaba encontrar, las pequeñas garitas estaban repletas de inmundicia, el excremento se desbordaba en el piso y los olores, y la oscuridad… era un infierno de tamaño personal.
Despues de unos segundos de lidiar con las nauseas, ya cuando el aire y la luz me regresaron a la realidad las sensaciones de asco fueron automaticamente reemplazadas por unos sentimientos encontrados de colera y pena pero sobre todo de indignacion, y es que entre cánticos y pancartas la gente disfrutaba de la improvisada fiesta en la que se había convertido la ceremonia de inauguración de una carretera, mientras los ambientes en los que sus hijos pasan gran parte de sus días y se educan, se encontraban en condiciones casi infrahumanas, si es que no estoy exagerando.
Lo peor, en mi opinión, vino despues, con el discurso principal de nuestro “gloriado” primer ministro; obras millonarias, carreteras, puentes, electrificación, aumento del PBI y una palabrita muy especial: DESARROLLO, salian de la boca de velasquez haciendo delirar al ciego público que emocionados veían las beneficios del progreso acercarse a su pueblo mediante la dichosa carretera.
Si bien en esos lugares no se cuenta con instalaciones de agua y desague facilmente se podrían financiar unas letrinas higiénicas para permitir que los niños no estén expuestos a focos infecciosos, después de todo no sería un gasto que se aproxime a los doce millones de soles que costó la implementación de la carretera sino a uno mucho más accesible.
No puedo entender como pequeñas cosas esenciales para la vida, tomando esos baños solo como ejemplo, pueden ser ignoradas, y como la política que debería velar por nuestro desarrollo legítimo se convierte en un concurso de popularidad donde sólo importan los grandes interes económicos como un falso sinónimo de progreso.

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